Durante mucho tiempo se habló de entrenamiento como sinónimo de formación. Pero lo cierto es que no todo lo que nos enseñan impacta del mismo modo en nuestra forma de trabajar o en nuestras posibilidades de crecimiento. Hay una diferencia clave entre entrenar y desarrollar. Y no es solo una cuestión de palabras: es una diferencia de profundidad, de impacto y también de responsabilidad.